Evolución del concepto de marketing del siglo XIX al siglo XX

Evolución del concepto de marketing

El protagonismo de la mercadotecnia se ha hecho cada vez más presente con el pasar del tiempo. La evolución del concepto de marketing es una historia fascinante de adaptación y organización.

 

Una revisión histórica de la evolución del concepto de marketing nos permite comprender cómo es que las empresas de cada época se han adaptado y organizado para vender de la mejor forma sus productos.

La orientación derivada de las diferentes ejecuciones administrativas puede segmentarse en cinco etapas progresivas: producción, producto, ventas, marketing y marketing social. Estas se dividen en pasivas y activas, dependiendo de su objetivo en el marco de la transacción y los objetivos empresariales.

 

Esta fue la evolución del concepto de marketing en los últimos 100 años:

 

Finales del siglo XIX – Orientación a la producción

 

La actividad empresarial podría considerarse en un proceso de inicio. La escasa competencia y el mínimo costo de producción se integraron en un contexto de demanda excesiva por parte de los consumidores.

Esto se debió a que los consumidores estaban dispuestos a absorber cualquier producto con tal de que fuera accesible y rápido de conseguir. En consecuencia, las empresas optaron por un marketing pasivo en el concepto de que los productos se vendían “por sí solos”.

En aquel entonces, la única arma competitiva en el terreno del marketing era la sobreproducción.

 

Inicios del siglo XX – Orientación al producto

 

El protagonismo del consumidor en el terreno del marketing todavía era escaso. Sin embargo, ante la vasta capacidad de producción de las diferentes fábricas, la actividad se centró en mejorar la calidad de los productos.

El objetivo de esta etapa puede resumirse en la maximización de la calidad del producto al menor costo posible, la ampliación de la distribución y la optimización de los costes operativos.

En esta época la orientación de marketing se centró en la mejora continua bajo la creencia de que los consumidores comprarían solo lo mejor. La calidad y el mejor resultado se volvieron parte fundamental de la propuesta de valor de las empresas.

El marketing siguió siendo pasivo, en el sentido de que los deseos y necesidades de los clientes aún no son tomados en cuenta con la relevancia que tendrían posteriormente.

Las empresas fabricaban los mejores productos bajo su propio concepto de necesidad; una convicción miope y aún de escasa competencia.

 

Primera mitad del siglo XX – Orientación a la venta

 

Durante las primeras décadas del siglo XX, la evolución del marketing se fue volcando cada vez más sobre el protagonismo del consumidor.

Con el creciente clima de competencia entre las empresas, las actividades de marketing tuvieron que plantear una reorganización de sus esquemas de venta debido al equilibrio de la oferta y la demanda.

El objetivo empresarial se centró en dirigir la compra de los consumidores, con el fin de que adquirieran más, dejando de lado la calidad.

El nuevo conformismo se integra con el desarrollo de actividades agresivas de venta a corto plazo, siguiendo una estrategia de ventas puntuales.

 

Segunda mitad del siglo XX – Orientación al marketing

 

A partir de la segunda mitad del siglo XX y los años venideros, el consumidor se consolida como la parte más importante dentro de los conceptos del marketing. El exceso de la oferta lo coloca en un posición privilegiada respecto a los otros componentes de la transacción.

En este punto, las empresas comienzan a preocuparse por satisfacer los deseos de los consumidores con eficiencia y valor añadido frente a la competencia. La nueva dinámica se intensificó con el progreso tecnológico.

Fue entonces que el marketing se integró definitivamente en todos los procesos del ciclo de producción, cobrando una importancia significativa para la toma de decisiones de las empresas.

Las operaciones de las empresas se centran ahora en una estrategia activa a largo plazo, incluyendo la fidelización del cliente para asegurar su propia supervivencia.

 

Actualidad – Orientación a la responsabilidad social

 

Ante el lugar privilegiado del consumidor y la extenuante competencia, las empresas se centran en la sociedad como conjunto. El estudio de las necesidades se lleva a cabo por agentes de mercado que buscan la creación, intensificación y mantenimiento de las relaciones con las comunidades de consumo.

El objetivo primordial es ofrecer un mayor grado de satisfacción para la sociedad sin perjudicarla. La política y la opinión pública revolucionan el marketing, expandiendo sus fronteras hacia la ecología, las minorías y la responsabilidad social.


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